
Más que alimento: bacterias con potencial probiótico en la leche materna
30 de junio de 2026
Alan Bryan Licona Jain¹*, Antonio Luna-González¹, Elva Lorena Vázquez Montoya²
¹ Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional Unidad Sinaloa (CIIDIR-IPN), Guasave, Sinaloa, México|
² Universidad Autónoma de Occidente (UAdeO), Unidad Regional Guasave, México
ema: Desde los primeros días de vida, la leche materna aporta no solo nutrientes, sino también microorganismos que influyen en el desarrollo del sistema inmunológico y en el equilibrio microbiano del recién nacido. En este artículo se explora su relevancia y los criterios utilizados para caracterizar e identificar bacterias con potencial probiótico.
La leche materna como sistema biológico complejo
La leche materna es un sistema biológico complejo que, además de nutrientes, contiene células inmunes, moléculas bioactivas y una diversidad de microorganismos (bacterias, virus y hongos) que forman parte de su microbiota (Dombrowska-Pali et al., 2024). Este conocimiento ha transformado la forma en que se entiende la lactancia, al evidenciar que no se limita a la nutrición, sino que constituye un proceso biológico complejo que influye en el desarrollo y la adaptación temprana del lactante.
Investigaciones recientes indican que los microorganismos presentes en la leche materna desempeñan funciones relevantes en el desarrollo del recién nacido. Se ha propuesto que estas bacterias participan en la maduración del sistema inmunológico y pueden influir en la protección frente a infecciones durante las primeras etapas de la vida (Perrella et al., 2021; Notarbartolo et al., 2022).
Transferencia de microorganismos de la madre al recién nacido
La presencia de microorganismos en la leche materna responde a procesos biológicos específicos y no a una simple contaminación. Se ha propuesto que algunas bacterias pueden movilizarse desde distintos sitios del cuerpo de la madre hacia la glándula mamaria y, a través de la lactancia, transferirse al recién nacido (Hess et al., 2025) (Figura 1).

Figura 1. Transferencia de microorganismos de la madre al recién nacido durante la lactancia.
Uno de los mecanismos más estudiados es el eje entero-mamario. En este proceso, algunas bacterias del intestino materno pueden ser transportadas por células del sistema inmunológico a través del sistema linfático y el torrente sanguíneo hasta la glándula mamaria, donde pasan a formar parte de la microbiota de la leche (Dombrowska-Pali et al., 2024; Hess et al., 2025).
A este mecanismo se suma la transferencia directa durante la lactancia. El contacto entre la piel de la madre y el bebé, junto con la succión, favorecen el intercambio continuo de microorganismos, contribuyendo a la exposición temprana a una diversidad microbiana (Pannaraj et al., 2017).
3. Bacterias con potencial probiótico
Algunas de las bacterias presentes en la leche materna han despertado interés debido a su posible papel en la salud del lactante. En este contexto, el término probiótico se define como microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren beneficios a la salud del hospedero (Guarner et al., 2023). Sin embargo, no todas las bacterias presentes en la microbiota ejercen efectos benéficos, ya que estos dependen de propiedades específicas de cada cepa.
A partir de este enfoque, la investigación se ha centrado en grupos bacterianos capaces de establecer interacciones favorables con el organismo humano, a través de su persistencia en el tracto gastrointestinal y su interacción con otros microorganismos. Entre los más estudiados se encuentran las bacterias ácido lácticas, por su capacidad de adaptarse a distintos ambientes y su frecuente asociación con efectos benéficos (Navarré et al., 2024). Algunas cepas aisladas de leche materna han mostrado potencial probiótico, aunque este depende de características específicas de cada cepa (D’Alessandro et al., 2022), y se han identificado principalmente dentro de géneros como Lactobacillus, Lactococcus, Streptococcus y Bifidobacterium.
4. Criterios de selección de bacterias con potencial probiótico.
La selección de bacterias con potencial probiótico se basa, en primer lugar, en criterios de seguridad. Entre ellos, la ausencia de hemólisis es uno de los más utilizados, ya que permite descartar cepas potencialmente riesgosas por su capacidad de dañar células sanguíneas (Figura 2) (Golnari et al., 2024).

Figura 2. Evaluación de seguridad de bacterias con potencial probiótico.
Una vez establecida la seguridad básica, se consideran características relacionadas con la capacidad de los microorganismos para tolerar condiciones adversas, como la acidez y las sales biliares y diferentes niveles de salinidad. Estas propiedades se evalúan mediante ensayos in vitro, en los que se observa el crecimiento de las bacterias en diversos medios de cultivo, como placas de agar TSA, bajo condiciones controlas de acidez, presencia de sales biliares o diferentes niveles de salinidad. Esto permite identificar cepas con mayor capacidad de tolerar condiciones adversas asociadas al tránsito y establecimiento en el organismo.
Además, se evalúan atributos asociados con su permanencia en el entorno intestinal, como la formación de biopelículas y la agregación celular. Estas propiedades pueden analizarse mediante ensayos in vitro: la formación de biopelículas se estima a partir de biomasa adherida a superficies de cultivo, la cual puede teñirse y cuantificarse por espectrofotometría, mientras que la agregación celular se evalúa observando la capacidad de las bacterias para agruparse en suspensión. Estas características favorecen la estabilidad de las bacterias y su capacidad de persistir en un ambiente dinámico. En conjunto, estos criterios permiten una selección preliminar de microorganismos con potencial probiótico y orientan su evaluación en etapas posteriores.
5. Propiedades de las bacterias con potencial probiótico
Las bacterias seleccionadas se evalúan por su capacidad de crecimiento y adaptación, con el objetivo de identificar aquellas que puedan establecerse de manera eficiente en el organismo (D’Alessandro et al., 2022). Algunas cepas alcanzan concentraciones cercanas a 10⁹ UFC/mL en cultivo, lo que sugiere un mayor potencial de colonización temprana en el entorno intestinal.
También se evalúan propiedades asociadas con su permanencia, como la formación de biopelículas y la agregación celular (Figura 3). Estas características favorecen la adhesión a superficies y la interacción con otros microorganismos, lo que puede contribuir a su estabilidad en el entorno intestinal y limitar el establecimiento de especies potencialmente dañinas (Golnari et al., 2024).

Figura 3. Propiedades de las bacterias con potencial probiótico.
La tolerancia a condiciones adversas, como variaciones de pH y concentraciones de sal, constituye un rasgo clave en la selección de estas bacterias. La capacidad de crecer en condiciones de pH variables y baja salinidad refleja una alta adaptabilidad, lo que favorece su viabilidad durante el tránsito y establecimiento en el organismo. En términos de seguridad, también se considera su perfil de susceptibilidad a antibióticos, priorizando la ausencia de resistencias transferibles. También pueden considerarse propiedades relacionadas con la adhesión bacteriana, como la hidrofobicidad celular. Estas características se evalúan mediante ensayos de afinidad a solventes orgánicos y permite estimar la capacidad de las bacterias para interactuar con superficies biológicas.
6. Mecanismos de acción de bacterias con potencial probiótico
Las bacterias con potencial probiótico actúan a través de diversos mecanismos que contribuyen a limitar el establecimiento de microorganismos potencialmente dañinos. Entre ellos se encuentran la competencia por nutrientes y la ocupación de nichos ecológicos, lo que reduce la disponibilidad de recursos para otras bacterias (Figura 4) (Lau y Quek, 2024).

Figura 4. Mecanismos de acción de bacterias con potencial probiótico.
Asimismo, pueden producir compuestos con actividad antimicrobiana o moduladora, como ácidos orgánicos, ácidos grados de cadena corta (AGCC), incluyendo el butirato, enzimas y péptidos, capaces de inhibir o eliminar a otros microorganismos, incluidos aquellos potencialmente patógenos (D’Alessandro et al., 2022). También se ha descrito que algunas bacterias pueden contribuir al fortalecimiento de la barrera intestinal y participar en la modulación de la respuesta inmunológica, lo que contribuye a una respuesta más eficiente frente a agentes infecciosos (Notarbartolo et al., 2022).
En conjunto, estos procesos muestran que su papel no se limita a su presencia, sino a su capacidad de influir en las condiciones que determinan qué microorganismos logran establecerse, contribuyendo a la estabilidad del sistema desde etapas tempranas.
7. Proyección y aplicaciones de las bacterias con potencial probiótico.
La leche materna constituye una fuente de microorganismos que participan en la configuración inicial del sistema biológico del recién nacido. Más allá de su papel en la colonización temprana, estas bacterias forman parte de un conjunto de interacciones que influyen en procesos clave durante las primeras etapas de la vida.
En este contexto, el estudio de bacterias con potencial probiótico provenientes de la leche materna ha permitido avanzar en su identificación y caracterización, mediante su aislamiento y el uso de herramientas moleculares que precisan su identidad y función.
Desde una perspectiva aplicada, estas bacterias representan un recurso de interés biotecnológico. Su origen y adaptación al huésped las convierten en candidatas para el desarrollo de estrategias orientadas a favorecer la salud, incluyendo su posible incorporación en productos como fórmulas infantiles.
Aunque este artículo se centra en bacterias ácido lácticas, la leche materna también contiene otros microorganismos, incluyendo levaduras, cuyo estudio ha comenzado a explorarse dentro de la microbiota humana. En conjunto, el estudio de estos microorganismos amplía el conocimiento sobre los procesos que ocurren en las primeras etapas de la vida y abre nuevas posibilidades para el diseño de intervenciones basadas en microorganismos naturalmente asociados al ser humano.
8. Referencias
D’Alessandro, M., Parolin, C., Patrignani, S., et al. (2022). Human breast milk: A source of potential probiotic candidates. Microorganisms, 10(7), 1279. https://doi.org/10.3390/microorganisms10071279
Dombrowska-Pali, A., Wiktorczyk-Kapischke, N., & Chrustek, A. (2024). Human milk microbiome: A review of scientific reports. Nutrients, 16(10), 1420. https://doi.org/10.3390/nu16101420
Golnari, M., Bahrami, N., Milanian, Z., Rabbani Khorasgani, M., Asadollahi, M. A., Shafiei, R., & Fatemi, S. S. A. (2024). Isolation and characterization of novel Bacillus strains with superior probiotic potential: Comparative analysis and safety evaluation. Scientific Reports, 14(1), 1457. https://doi.org/10.1038/s41598-024-51823-z
Guarner, F., Sanders, M. E., Eliakim, R., Fedorak, R., Gangl, A., Garisch, J., Kaufmann, P., Knol, J., Kolida, S., & Mayer, E. A. (2023). Probiotics and prebiotics. World Gastroenterology Organisation Global Guidelines. https://www.worldgastroenterology.org/guidelines/global-guidelines/probiotics-and-prebiotics
Hess, D., Cabrera, P. M., Kurth, S., Bokulich, N. A., & Zimmermann, P. (2025). Transfer of bacteria from mothers to infants through breast milk: A systematic review. The Pediatric Infectious Disease Journal, 44(8), 804–812. https://doi.org/10.1097/INF.0000000000004769
Lau, L. Y. J., & Quek, S. Y. (2024). Probiotics: Health benefits, food application, and colonization in the human gastrointestinal tract. Food Bioengineering, 3(1), 41–64. https://doi.org/10.1002/fbe2.12078
Navarré, A., Nazareth, T., Luz, C., Meca, G., & Escrivá, L. (2024). Characterization of lactic acid bacteria isolated from human breast milk and their bioactive metabolites with potential application as a probiotic food supplement. Food & Function, 15(15), 8087–8103. https://doi.org/10.1039/D4FO02171A
Notarbartolo, V., Giuffrè, M., Montante, C., Corsello, G., & Carta, M. (2022). Composition of human breast milk microbiota and its role in children’s health. Pediatric Gastroenterology, Hepatology & Nutrition, 25(3), 194. https://doi.org/10.5223/pghn.2022.25.3.194
Pannaraj, P. S., Li, F., Cerini, C., Bender, J. M., Yang, S., Rollie, A., et al. (2017). Association between breast milk bacterial communities and establishment and development of the infant gut microbiome. JAMA Pediatrics, 171(7), 647–654. https://doi.org/10.1001/jamapediatrics.2017.0378
Perrella, S., Gridneva, Z., Lai, C. T., Stinson, L. F., George, A. D., Bilston-John, S., & Geddes, D. T. (2021). Human milk composition promotes optimal infant growth, development and health. Seminars in Perinatology, 45(2), 151380. https://doi.org/10.1016/j.semperi.2020.151380
Alan Bryan Licona Jain es Doctor en Ciencias y realiza estancias posdoctorales por México en el Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR-IPN), campus Guasave, Sinaloa. Su trabajo se enfoca en microbiología, probióticos y metagenómica aplicada a la acuacultura, con interés en el estudio de microorganismos con aplicaciones en salud y producción acuícola.
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