
Hongos filamentosos: arquitectos de los ecosistemas
27 de julio de 2026
Rosario Yadira Avalos Barajas, Santos Zepeda Guzman, David Gamaliel Valdivia Avalos, Gamaliel Valdivia Rojas*
Instituto Tecnológico Superior de Los Reyes. Tecnológico Nacional de México
* Autor de correspondencia: gamaxew@gmail.com
Tema: Los hongos son organismos eucariotas heterótrofos cuyo componente principal es la quitina, incluyen levaduras unicelulares y mohos pluricelulares formados por hifas que conforman el micelio. Cumplen funciones ecológicas esenciales como descomponedores de materia orgánica, reciclando nutrientes al suelo, forman micorrizas con más del 80% de las plantas vasculares, actúan como parásitos que regulan poblaciones, como Cordyceps que controla insectos o Beauveria bassiana que combate la broca del café. Poseen capacidades sorprendentes: hongos radiotróficos como Cladosporium sphaerospermum convierten radiación en energía y especies como Pleurotus ostreatus degradan plásticos. Su estudio ofrece soluciones prometedoras para la biorremediación, el control biológico de plagas y el desarrollo de tecnologías sostenibles En este trabajo se presentan las funciones y aplicaciones de hongos filamentosos en los ecosistemas.
Introducción
Los hongos son organismos eucariotas heterótrofos, es decir, a diferencia de las plantas, no realizan fotosíntesis ni fabrican su propio alimento. Carecen de clorofila y poseen pared celular cuyo componente principal es la quitina. Para nutrirse, deben buscar activamente sus nutrientes: su micelio secreta potentes enzimas que descomponen la materia orgánica muerta, cumpliendo un papel fundamental en el reciclaje de nutrientes del suelo. Pueden ser unicelulares (levaduras) o pluricelulares (mohos y setas), formados por hifas. Se reproducen por esporas y habitan en diversos ambientes. Cumplen funciones ecológicas esenciales como descomponedores, controladores biológicos y productores de metabolitos de interés industrial, aunque algunos son patógenos. La ciencia que estudia a los hongos se llama micología (Tlachino et al., 2025).
1.1 Hongos como un solo super individuo
Uno de los hongos más impresionante se encuentra en Oregón, Estados Unidos: un ejemplar de Armillaria ostoyae (hongo de la miel) (Fig. 1) extiende su micelio por 965 hectáreas de bosque, siendo considerado el organismo terrestre más grande del planeta. El tamaño del daño que ocasiona es tal que se puede apreciar desde el espacio mediante satélites, aunque no es una buena noticia: es un patógeno forestal que mata árboles dejando claros inmensos en el bosque. Los hongos también están presentes en el mundo de los videojuegos como en el mundo de Minecraft. Su "Bioma de Champiñones", famoso por sus setas gigantes y peculiares vacas-hongo, donde el suelo está vivo y lo que pisas es puro micelio. Todo el bioma funciona como una colosal red interconectada, una brillante referencia al gigantesco hongo de la vida real, el titánico Armillaria ostoyae (Hanna, 2005).
2.Función ecológica de los Hongos
2.1 Descomponedores o degradadores de materia orgánica
Los hongos son los principales descomponedores de la naturaleza, junto con las bacterias, Mediante la secreción de potentes enzimas (como celulasas, ligninasas y proteasas) rompen la materia orgánica muerta como hojas, troncos, cadáveres, excrementos entre otros, transformándola en compuestos más simples como dióxido de carbono, Metano, sales minerales, humínas, ácidos húmicos y fúlvicos. Este proceso recicla nutrientes esenciales como carbono, nitrógeno y fósforo, devolviéndolos al suelo para que las plantas puedan absorberlos. Sin ellos, el suelo se agotaría y los restos orgánicos se acumularían sin degradarse (Fig. 1) (Tlachino et al., 2025). Los hongos también son protagonistas en el mundo digital, en el video juego de Mario Bros los hongos son fundamentales: al consumirlos crece y todo se vuelve colorido y energético. Curiosamente, estos síntomas son idénticos a los que provoca la psilocibina. ¿El fontanero tiene súper poderes o simplemente está alucinando?
2.2 Hongos en asociación con plantas: la red que sostiene los ecosistemas
Más del 80% de las plantas vasculares terrestres se benefician de las micorrizas, asociaciones simbióticas milenarias en las que los hongos proporcionan agua y minerales (fósforo) a cambio de azúcares y lípidos de la fotosíntesis vegetal. Las hifas fúngicas penetran las células de las raíces sin dañarlas, creando arbúsculos (micorrizas arbusculares) o una densa malla alrededor de puntas radicales (ectomicorrizas, típicas de pinos y robles) (Fig. 1C). Esta simbiosis mejora la tolerancia a sequías, patógenos y suelos pobres (Herrera-Monroy et al., 2023).

Figura 1. Diferentes tipos de hongos. A. Hifas de un hongo saprófito (tomada de La casa de las Setas); B. Cuerpo fructífero del hongo de Armillaria ostoyae u hongo de la miel (tomada de Micología); C. Hifas y vesículas de un hongo micorrízico dentro de células de una raíz (tomada de Micorriza).
A través de su extensa red de micelio, los hongos conectan físicamente individuos de la misma o diferente especie. Un árbol viejo y vigoroso puede transferir nutrientes y compuestos de defensa a plántulas jóvenes que aún no fotosintetizan plenamente. Este trasiego subterráneo permite la regeneración del bosque y aumenta la resiliencia frente a sequías, plagas o enfermedades. Se ha documentado que los árboles "madre" envían señales de alarma a través de la red micelial cuando son atacados por insectos, induciendo a sus vecinos a activar sus defensas químicas antes de que el peligro llegue (Carrillo-Saucedo et al., 2022).
Por ello, los científicos han bautizado esta infraestructura viva como la internet de la naturaleza o red micelial común. Un solo gramo de suelo puede contener kilómetros de hifas, convirtiendo el subsuelo en un cerebro colectivo que coordina la vida forestal. Sin esta alianza fúngica, la mayoría de los ecosistemas terrestres colapsarían: no habría bosques, ni praderas, ni cultivos agrícolas productivos. Se estima que el 90% de las plantas dependen críticamente de sus socios micorrízicos para sobrevivir en condiciones naturales. Comprender y proteger esta simbiosis oculta es una prioridad para la restauración ecológica y la agricultura sostenible del futuro (Herrera-Monroy et al., 2023; Carrillo-Saucedo et al., 2022).
3.Parasitismo y control biológico
3.1. Hongos parásitos y regulación de poblaciones
Muchos hongos actúan como parásitos de plantas, animales y otros hongos, infectando a sus hospedadores y causando enfermedades e incluso la muerte. Lejos de ser solo negativa, esta función regula las poblaciones al eliminar individuos débiles, enfermos o en exceso. Por ejemplo, Cordyceps controla insectos y artrópodos; Armillaria limita árboles viejos; Fusarium ataca cultivos, sin embargo, también es un excelente aliado en la degradación de materia orgánica, participa en el control biológico e induce resistencia sistémica en plantas. Así, los hongos patógenos contribuyen a la selección natural y al equilibrio ecosistémico. El hongo Cordyceps spp. infecta hormigas, reemplaza sus tejidos con sus hifas y mantiene vivo el cerebro de la víctima, produce sustancias similares a neurotransmisores e insecticidas que paralizan la actividad muscular y el sistema nervioso central del insecto, tomando el control total del mismo, con esta condición obliga a la hormiga a trepar a un lugar alto, con la humedad, luz y temperatura necesaria para que el hongo complete su ciclo. El cuerpo fructífero del hongo emerge y libera esporas, para su diseminación, o que el insecto momificado se lo coma un pájaro y este sea el vector de dispersión (Fig. 2A). Es un espectáculo digno de una película de terror, así como en la famosa serie y videojuego The Last of Us famosa por convertir en sirvientes del Cordyceps a los humanos, nos hace recordar que a veces la realidad supera a la ficción (Treviño-Rangel et al., 2024; Ramírez et al., 2024).
3.2. Yarsagumba y usos tradicionales de Cordyceps
En el Himalaya, los campesinos recolectan la Yarsagumba, larvas momificadas de polilla fantasma (Thitarodes spp.) colonizadas por Cordyceps sinensis. Las orugas vivas en el suelo son colonizadas por las esporas del hongo; el insecto infectado vive en túneles y el insecto una vez muerto, el hongo genera su cuerpo fructífero y sale a la superficie (Fig. 2B). Este hongo es muy valorado en la medicina tradicional de China, Nepal e India (Sen et al., 2023; National Geographic, 2020).
3.3. Metabolitos secundarios y antagonismo microbiano
Los hongos producen una enorme variedad de metabolitos secundarios (antibióticos, micotoxinas, compuestos antifúngicos y antimicrobianos) que inhiben el crecimiento de otros microorganismos. En el ecosistema, evitan la proliferación excesiva de bacterias, hongos patógenos o algas, manteniendo el equilibrio microbiano. Por ejemplo, Trichoderma spp. es un antagonista natural de hongos fitopatógenos, protegiendo las raíces de las plantas y es ampliamente utilizado en la agricultura (Benavides et al., 2020).
3.4. Beauveria bassiana y manejo integrado de plagas
Beauveria bassiana es un hongo entomopatógeno que actúa como un insecticida biológico natural. Su mecanismo de acción comienza cuando sus esporas entran en contacto con la cutícula del insecto. En condiciones de alta humedad, germinan y el hongo penetra en el cuerpo del huésped por las tráqueas y mediante la secreción de enzimas. Una vez dentro, se multiplica y libera toxinas como la beauvericina, que terminan matando al insecto (Fig. 2C). Es muy eficaz contra la broca del café (Hypothenemus hampei), un coleóptero que causa graves daños al cultivo. En México, se ha investigado desde 1990 y su efectividad contra esta plaga supera el 76%. Por ello, es una herramienta clave en el manejo integrado de plagas, ya que, a diferencia de los químicos, no es tóxico para mamíferos ni para el ambiente (Hernández y Berlanga, 1997).
4.Capacidades extremas y aplicaciones ambientales
4.1. Hongos que comen radiación
Llegamos al punto más asombroso de este artículo. En zonas altamente contaminadas por radiación ionizante, como el reactor de Chernóbil, los científicos han descubierto hongos que no solo sobreviven, sino que crecen mejor gracias a la radiación. Especies como Cladosporium sphaerospermum, Cryptococcus neoformans y Wangiella dermatitidis contienen altas concentraciones de melanina, el mismo pigmento que oscurece nuestra piel. Pero en ellos, la melanina actúa como un escudo radiactivo y, además, convierte la radiación gamma en energía química utilizable, un proceso similar a la fotosíntesis, pero con rayos en lugar de luz solar. Se llama radiosíntesis. En experimentos dentro de la Estación Espacial Internacional, estos hongos demostraron crecer más rápido cuando eran expuestos a niveles de radiación similares a los de Marte. Es decir, literalmente "comen" radiación para desarrollarse. Este descubrimiento abre puertas increíbles como: la protección biológica para astronautas en viajes espaciales, limpieza de residuos nucleares y nuevas formas de producir energía o biocompuestos en entornos hostiles. En ecosistemas particulares (suelos contaminados, zonas radiactivas, fondos marinos, aguas ácidas), los hongos desarrollan capacidades únicas. Los hongos radiotróficos como Cladosporium sphaerospermum usan melanina para convertir radiación ionizante en energía química (Fig. 2D) (Tibolla y Fischer, 2025)
4.2. Hongos que comen plásticos
Ciertas especies fúngicas son capaces de descomponer microplásticos y otros compuestos tóxicos (petróleo, pesticidas, tintes industriales). Se habla ya de micorremediación: usar hongos para limpiar suelos y aguas contaminadas. Un campo con un potencial enorme frente a la crisis ambiental. Algunos hongos como Pleurotus ostreatus y Aspergillus spp. producen enzimas capaces de degradar plásticos, un descubrimiento prometedor ante el grave problema de los residuos de bolsas, recipientes y envases que terminan en vertederos o en el ambiente, donde persisten durante siglos fragmentándose en microplásticos que contaminan suelos, aguas y organismos (Fig. 2E). Sin embargo, esta capacidad no justifica abandonar residuos en la naturaleza, ya que la degradación natural es extremadamente lenta. La clave está en investigar estos procesos en condiciones controladas para desarrollar soluciones reales de reciclaje enzimático, biotecnología y gestión ambiental. La micorremediación no es una panacea, pero bien gestionada puede complementar la reducción y reutilización para mitigar la crisis global de contaminación plástica (López et al, 2025;de Lucio-Flores et al, 2021; Ekanayaka et al, 2022).

Figura 2. Diversidad de hongos y sus aplicaciones. A, Hormiga infectada por Cordyceps spp. (tomada de https://www.youtube.com/watch?v=8nQlu0bXovs) B, Larvas momificadas por el hongo Cordyceps sinensis. C, Beauveria bassiana infectando la broca del café (tomado de Benavides et al., 2020). D, Hongo Cladosporium sp. (Tomado de Wikipedia). E, Hongos que degradan plásticos (imagen generada con gemini.ai).
4.3. Degradación de caucho
Recientemente se han reportado hongos como degradadores de caucho de varios géneros, Alternaria, Aspergillus, Fusarium, Penicillium, Monascus, Mucor, y Resinicium, mostrando asociaciones reportadas con alteración o deterioro de la superficie del caucho natural, caucho vulcanizado, neumáticos de caucho y poliisopreno (Xu et al., 2026).
4.4. Biomateriales de micelio como alternativa al plástico
La biomasa del micelio de los hongos está revolucionando la fabricación de objetos domésticos. Este material se cultiva en moldes sobre residuos agrícolas, donde las hifas crecen entrelazándose hasta formar una estructura sólida. Tras un proceso de secado, se obtienen platos, contenedores y embalajes que son tan resistentes como ligeros. A diferencia del plástico, estos productos se degradan por completo en cuestión de semanas, devolviendo nutrientes al suelo. Su producción aprovecha desechos reduciendo la huella de carbono. Aunque aún requieren mejoras en resistencia al agua y grasas, representan una alternativa sostenible, económicamente viable y libre de toxinas. Así, los hongos no solo limpian contaminación, sino que también la previenen, ofreciendo una solución concreta y prometedora para un futuro sin plásticos (Gutiérrez-Chávez y Hernández-Huerta, 2025).
5.Conclusión
A lo largo de este recorrido por el fascinante mundo de los hongos, hemos podido constatar que estos organismos son mucho más que simples estructuras que emergen del suelo. Constituyen un reino biológico extraordinariamente diverso y versátil, cuyas funciones ecológicas desde la descomposición de materia orgánica hasta la formación de redes simbióticas que sostienen ecosistemas enteros, resultan fundamentales para el equilibrio de la vida en el planeta. Su capacidad para establecer alianzas con plantas a través de las micorrizas, regular poblaciones mediante su acción parasitaria, e incluso alimentarse de radiación o degradar plásticos, revela un potencial biotecnológico aún en gran medida inexplorado. Sin embargo, este potencial no debe interpretarse como una licencia para seguir contaminando. Los hongos ofrecen herramientas prometedoras para la biorremediación, el control biológico de plagas y la producción sostenible de alimentos y medicamentos, pero su aplicación efectiva requiere investigación rigurosa en condiciones controladas, así como políticas ambientales que prioricen la reducción, reutilización y reciclaje de residuos. La micorremediación, por sí sola, no resolverá la crisis ecológica global, pero integrada en un enfoque multidisciplinario puede contribuir significativamente a mitigar los impactos de la contaminación.
6.Referencias bibliográficas
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Rosario Yadira Avalos Barajas. Es docente de la Ingeniería en Innovación Agrícola Sustentable, Es Bióloga y actualmente es alumna de la maestría en agrobiotecnología. Colabora en el Laboratorio de Biotecnología y desarrolla la línea de investigación de propagación in vitro de orquídeas.
Santos Zepeda Guzman. Es Biólogo y Maestro en Ciencias Biológicas. Es el responsable del Laboratorio de Fertilización Biológica, su línea principal de investigación es el estudio de hongos micorrízicos y su aplicación en la agricultura.
David Gamaliel Valdivia Avalos. Es estudiante de la Ingeniería en Innovación Agrícola Sustentable, su formación incluye la propagación in vitro de plantas y microorganismos.
Gamaliel Valdivia Rojas. Es biólogo y Maestro en Ciencias Biológicas, responsable del Laboratorio de Biotecnología. Las líneas principales son el mejoramiento genético de plantas, la propagación in vitro de plantas y los microorganismos aplicados a la agricultura.
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