
Puede ayudarnos el café a prevenir el cáncer? Lo que dice la ciencia
Norma Patricia Silva-Beltrán1,2*, Nohemi Gámez-Meza 3, Luis Angel Medina- Juárez3.
1.Universidad de Sonora. Blvd. Bordo Nuevo s/n, antiguo Ejido Providencia, Cd. Obregón, Sonora, México. CP 85010
2.The University of Arizona. Water & Energy Sustainable Technology (WEST) Center 2959 W. Calle Agua Nueva. Tucson, AZ 85745.
3.Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas, Universidad de Sonora,Hermosillo, C.P. 83000, Sonora, México
Tema: El café es una de las bebidas más consumidas en el mundo y, además de ser parte fundamental de la vida cotidiana de millones de personas, está atrayendo cada vez más atención por sus posibles beneficios en la salud. En particular, investigaciones recientes han sugerido que su consumo moderado podría tener efectos protectores frente a ciertos tipos de cáncer. Este artículo no busca promover el consumo de café, sino acercar al lector, de manera accesible, a lo que dice la ciencia sobre el efecto del café en el cáncer, incluyendo tanto los hallazgos positivos como las limitaciones existentes.
Mientras algunos estudios señalan beneficios potenciales, otros advierten sobre posibles riesgos en contextos específicos. Por ello, es importante que el público tenga acceso a la información científica disponible hasta ahora.
En este texto se abordan las principales evidencias sobre la relación entre el café y la prevención del cáncer, así como los mecanismos biológicos que podrían estar implicados y factores relevantes como la especie, el método de preparación y el tipo de procesamiento, que influyen en sus propiedades.
1. El café como fuente de compuestos bioactivos.
Es importante considerar las diferentes especies y formas en que se comercializa el café. Las dos especies más cultivadas a nivel mundial son Coffea arabica y Coffea canephora (también conocida como Robusta). El Coffea arabica representa aproximadamente el 60% de la producción global y es apreciado por su sabor suave y bajo contenido de cafeína, mientras que el Robusta tiene un sabor más fuerte y mayor concentración de cafeína. Estas diferencias no solo afectan su sabor, sino también su perfil de compuestos bioactivos, lo que podría influir en sus posibles beneficios para la salud.
El café no solo contiene cafeína, sino también una gran cantidad de compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Entre ellos se encuentran los ácidos clorogénicos, el cafestol, el kahweol y la trigonelina. Estos compuestos pueden ayudar a reducir el daño oxidativo en las células, regular la respuesta inmune y modular procesos celulares relacionados con el crecimiento y la muerte celular (Fig. 1) (Castro-Díaz et al., 2025).
Es importante destacar que el perfil fitoquímico del café varía no sólo en función de la especie, sino también dependiendo de las condiciones climáticas, el grado de madurez del fruto, los métodos de preparación y las condiciones de procesamiento. Por lo tanto, la composición fitoquímica está influenciada tanto por factores bióticos como abióticos, lo que resulta en una diversidad de efectos biológicos asociados a estos compuestos.

Figura 1. Principales compuestos bioactivos presentes en el café y sus propiedades biológicas.
2. Evidencia epidemiológica: ¿qué nos dicen los estudios sobre el consumo de café y el cáncer?
En los últimos años, cada vez más estudios epidemiológicos han explorado la relación entre el consumo habitual de café y el riesgo de desarrollar diversos tipos de cáncer. En general, los resultados apuntan a una asociación positiva entre el consumo moderado de esta bebida y una reducción del riesgo en ciertos tipos de cáncer, aunque también hay matices que deben ser considerados (Kunutsor et al., 2024a).
Entre los tipos de cáncer más estudiados con relación al café se encuentran el hepático, endometrial, de piel, colorrectal, de próstata y los cánceres de cabeza y cuello. Por ejemplo, una revisión recientemente publicada en GeroScience (Kunutsor et al., 2024a) encontró que beber tres o más tazas de café al día se asocia con una reducción significativa en la recurrencia del cáncer colorrectal. De forma similar, una revisión de alcance amplio (umbrella review) identificó evidencia sólida que respalda un efecto protector del café en casos de cáncer hepático y endometrial. Otros estudios también destacan que el consumo habitual de café y té podría disminuir el riesgo de cánceres de cabeza y cuello (Nguyen et al., 2024).
Particularmente destacable es un hallazgo reportado por Oyelere (2024), donde se observó que pacientes con cáncer colorrectal que consumían más de cuatro tazas de café al día tenían un 32% menos riesgo de recurrencia tumoral. Estos datos sugieren que ciertos compuestos presentes en el café podrían influir en el microambiente tumoral, reduciendo la inflamación y favoreciendo respuestas inmunológicas más eficaces contra las células cancerosas.
Un metaanálisis también identificó una asociación significativa entre un mayor consumo de café y un menor riesgo de cáncer de próstata, incluidas las formas avanzadas y mortales de la enfermedad (Lu et al., 2022). Los mecanismos propuestos incluyen efectos antioxidantes, antiinflamatorios y moduladores hormonales. Asimismo, se ha reportado que el café podría ofrecer una protección moderada frente al melanoma y otros tipos de cáncer de piel, sobre todo en personas no fumadoras (Zhao et al., 2020).
Por otro lado, algunos estudios también han abordado la posible relación entre el consumo de café y el riesgo de cáncer de pulmón. Aunque se trata de uno de los tipos de cáncer ha sido ampliamente investigado en relación con el café, la mayoría de los estudios se centran en evaluar riesgos potenciales más que beneficios preventivos. Otro metaanálisis publicado en Scientific Reports (Kunutsor et al., 2024b) analizó datos de 14 cohortes, sugirió un posible aumento del riesgo de cáncer de pulmón en mujeres. Sin embargo, los autores aclaran que estos hallazgos podrían estar influenciados por el tabaquismo y otros factores de confusión. Por ello, la evidencia no es concluyente de que el café incrementa directamente el riesgo de cáncer de pulmón. Estos hallazgos se sintetizan en la figura 2, la cual presenta un panorama general de la relación entre el consumo de café y diferentes tipos de cáncer.

Figura 2. Evidencia epidemiológica del consumo de café y su asociación con distintos tipos de cáncer.
No obstante, estas asociaciones deben ser interpretadas con precaución. La mayoría de los estudios son observacionales, lo que implica que no pueden establecer una relación de causa-efecto. Además, la heterogeneidad en los métodos de preparación del café, la cantidad consumida, las características genéticas del individuo y otros factores del estilo de vida pueden influir en los resultados.
A pesar de las limitaciones, el conjunto de evidencia disponible es alentador y plantea la necesidad de seguir investigando con estudios más controlados y diseños experimentales que permitan comprender mejor el papel potencial del café como agente preventivo en la oncología.
3. ¿Cómo actúa el café a nivel celular?
Además de las observaciones epidemiológicas, se ha avanzado en la comprensión de los posibles mecanismos biológicos mediante los cuales el café podría ejercer efectos protectores. Se ha demostrado que la cafeína puede modular vías de señalización celular involucradas en la proliferación tumoral, como PI3K/AKT/mTOR y MAPK. Estos caminos están relacionados con el crecimiento y supervivencia celular, y su regulación podría ser clave en la prevención de la formación y progresión de tumores (Enoma et al., 2019; Manica et al., 2024).
Asimismo, el café parece tener un impacto sobre el sistema inmunológico. Por ejemplo, se ha observado que puede activar células inmunes como los linfocitos T y las células NK (natural killer), que son fundamentales en la defensa del organismo frente a células anormales. También hay evidencia de que la cafeína y otros compuestos del café influyen en la composición de la microbiota intestinal, lo cual es relevante dado el papel que esta juega en la inflamación sistémica y la modulación de la respuesta inmune (Enoma et al., 2019). En modelos celulares y animales, la cafeína ha demostrado potenciar los efectos de fármacos quimioterapéuticos como el cisplatino, induciendo mayor apoptosis (muerte celular programada) en células cancerosas.
4. Lo que aún no sabemos (y lo que debemos tener en cuenta).
Aunque las evidencias son prometedoras, muchos estudios muestran resultados inconsistentes debido a diferencias metodológicas, tipos de café (filtrado, instantáneo, descafeinado), cantidades consumidas y factores de estilo de vida como el tabaquismo. También influye la genética de cada individuo, ya que algunas personas metabolizan la cafeína de forma más lenta, lo que podría alterar sus efectos. Asimismo, el momento del día, el estado de salud general y la interacción con medicamentos o tratamientos oncológicos son variables poco exploradas.
Por otro lado, muchos estudios disponibles son observacionales, lo que implica que pueden mostrar asociaciones, pero no necesariamente relaciones causa-efecto. Es necesario seguir impulsando ensayos clínicos y estudios controlados que permitan confirmar con mayor certeza el papel protector del café frente al cáncer.
Además, hay que tener en cuenta que, si bien algunos compuestos del café han mostrado propiedades anticancerígenas en modelos celulares o animales, estos resultados no siempre se traducen directamente al contexto humano. Aún queda por esclarecer cuáles son los mecanismos exactos involucrados, qué dosis son efectivas y seguras, y si los efectos protectores aplican por igual a todas las personas o solo a ciertos subgrupos.
Por todo ello, el café no debe considerarse un sustituto de medidas preventivas o de mejoría para la salud, como algunas ya comprobadas, como dieta balanceada, actividad física, evitar el consumo de tabaco y alcohol, y mantener revisiones médicas periódicas.
Conclusión. Los estudios recientes sugieren que el café, consumido con moderación, podría desempeñar un papel en la prevención de ciertos tipos de cáncer. Sin embargo, queda mucho por investigar, pero su potencial como aliado en la salud pública lo que lo convierte en un tema fascinante para seguir explorando.
No obstante, es importante reconocer que no todos los cafés son iguales. La especie (Coffea arabica o Coffea canephora), el tipo de cultivo, el grado de tueste, el método de preparación y los procesos de industrialización pueden modificar el perfil de compuestos bioactivos presentes en la bebida. Esto implica que el contenido real de cafeína, ácidos clorogénicos u otros antioxidantes puede variar significativamente de un café a otro, y por lo tanto también sus posibles efectos en la salud.
En este sentido, la mercadotecnia juega un papel importante al promover el café como un producto saludable. Sin embargo, es crucial que estas campañas se basen en evidencia científica y no en generalizaciones. El consumidor debe estar informado y saber que, si bien el café puede tener beneficios, estos dependen de múltiples factores y no deben utilizarse como sustituto de hábitos saludables ya establecidos.
Promover una cultura de concientización sobre el consumo informado del café y su integración dentro de un estilo de vida saludable es clave. Las decisiones responsables sobre nuestra alimentación y hábitos diarios pueden marcar la diferencia en la prevención del cáncer. Por ello, conocer y difundir el valor preventivo que podrían tener productos cotidianos como el café siempre con base científica puede ayudar a la población a tomar decisiones más saludables desde lo cotidiano.
Referencias
Castro-Díaz R., Silva-Beltrán N.P., Gámez-Meza N., Calderón K. (2025). The Antimicrobial Effects of Coffee and By-Products and Their Potential Applications in Healthcare and Agricultural Sectors. Microorganisms, 13(2). https://doi.org/10.3390/microorganisms13020215.
Enoma D.O., Dokunmu T.M., Obi, P.O. (2019). The Anticancer Activity of Caffeine – A Review. Archives of Clinical and Biomedical Research, 3(5), 326–342.
Kunutsor S. K., Lehoczki A., Laukkanen, J.A. (2024a). Coffee consumption, cancer, and healthy aging: epidemiological evidence and underlying mechanisms. GeroScience, https://doi.org/10.1007/s11357-024-01332-8.
Kunutsor S.K., Lehoczki A., Laukkanen, J.A. (2024b). Coffee consumption and lung cancer risk: A dose–response meta-analysis. Scientific Reports, https://www.nature.com/articles/s41598-024-62619-6.
Manica da Silva, G.B., de Lima J. et al. 2024. Caffeine reduces viability, induces apoptosis, inhibits migration and modulates the CD39/CD73 axis in metastatic cutaneous melanoma cells. Purinergic Signalling 20, 385–397. https://doi.org/10.1007/s11302-023-09967-6.
Lu Y., Zhai L., Zeng J. Peng Q., Wang J., Deng Y., Mo M. (2021). Coffee consumption and prostate cancer risk: An updated meta-analysis. BMJ Open, 11(1), e038902. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2020-038902.
Nguyen T., Koric A., Chang C.E., Barul Ch., Radoi L. et al. (2024). Coffee and tea consumption and head and neck cancer risk. Cancer, https://acsjournals.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/cncr.35620.
Oyelere A.M., Kok D.E., Bos D., Gunter M.J., Ferrari P., Keski-Rahkonen P., de Wilt J. H. W., van Halteren, H. K., Kouwenhoven, E. A., van Duijnhoven, F. J. B., & Kampman, E. (2024). Coffee consumption is associated with a reduced risk of colorectal cancer recurrence and all-cause mortality. International Journal of Cancer, 154(12), 2054–2063. https://doi.org/10.1002/ijc.34879.
Zhao Y., Wang J., Zhang, X. (2020). Coffee drinking and cancer risk: an umbrella review of meta-analyses of observational studies. BMC Cancer, 20, 101. https://doi.org/10.1186/s12885-020-6561-9.
Dra. Norma Patricia Silva Beltrán. Profesora del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad Sonora e investigador asociado en el departamento de ciencias ambientales de la Universidad de Arizona, EE.UU. Miembro vigente del Sistema Nacional de Investigadores, SNI 1.
Dra. Nohemi Gámez Meza. Profesora del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Sonora. Miembro vigente del Sistema Nacional de Investigadores, SNI 3. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.
Dr. Luis Angel Medina Juárez. Profesor del Departamento de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de la Universidad Sonora. Miembro vigente del Sistema Nacional de Investigadores, SNI 2. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias.
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